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“Carrera de Observación”

Comité Editorial

Hace algunos años era más o menos común ver carros disfrazados en la calle y grupos de personas siguiendo pistas dejadas en diferentes partes de la ciudad. A estos eventos, principalmente de carácter de integración empresarial, se les conocía como carreras de observación. Imaginamos que al interior de estos grupos el resolver el acertijo y encontrar las pistas los llenaba de alegría y emoción. Este recuerdo de grupos siguiendo pistas volvió el sábado anterior durante la inauguración de la segunda etapa de Nuevos Nombres.

La segunda entrega de la edición Nuevos Nombres 2017 - 2018, muestra el trabajo de ocho artistas, quienes intervienen los espacios físicos y digitales del complejo Cultural del Banco de la República y se suman a los siete artistas de la primera etapa. Las obras están distribuidas por los espacios de la Casa de la Moneda, la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Colección de Arte y el Museo de Arte Miguel Urrutia, con la intención de habitar las huellas visibles de las intervenciones arquitectónicas realizadas en el espacio a lo largo del tiempo.

Las obras se instalan en el espacio con diferentes grados de éxito, eso sí, cumplen con el objetivo del equipo curatorial de poner en diálogo la producción contemporánea con las capas históricas presentes en los edificios. Para el espectador, la experiencia de ver la exposición es similar a la carrera de observación, en donde el premio es encontrar las obras que forman parte de la muestra.

Durante la inauguración, la manera más rápida de encontrar las obras, era buscar por grupos de personas vestidas de negro, con la guía de estudio en mano, caminando de ida y vuelta, quienes al detenerse o encontraban una obra, o discutían sobre el rumbo a tomar en la búsqueda de la siguiente pieza. Algunas veces, dos grupos colisionaban por el azar de la deriva, y en este momento intercambiaban pistas y rutas para encontrar las faltantes.

En estos ires y venires, resulta complejo ver la exposición como una totalidad, como un discurso construido por los curadores a partir de las obras seleccionadas. No es necesario que el formato de la muestra tenga que responder a la exposición en sala cerrada, las intervenciones permiten que los artistas se compliquen la práctica un poco y problematicen su trabajo en relación con el lugar específico en el cual se insertarán. La solución puede ser tan sencilla como entregar junto a la guía de estudio un mapa con la ubicación de las obras, que permita divagar por los espacios sin la ansiedad de buscar las espigas en el pajar.

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