PCC

Problemas de artista (inédito)

Por Jaime Ardila

En el principio existían solamente dos o tres galerías para artistas, dos o tres dueños de las mismas que decidieron implementar ese negocio en Bogotá, dos de los cuales unían a su negocio de libreros aquel del arte, y otro que unía el negocio de la marquetería al de vender cuadros. Era en cierta manera un negocio para los entendidos que tenían con qué decorar las paredes de sus casas y para los entendidos que arriesgaban invertir una suma de dinero, entonces exigua si pensamos en la hipervalorización del arte, pero inversionistas que sabían que para mantener o multiplicar su dinero no les quedaba más remedio que luchar denodadamente en el proceso de promoción de los artistas cuyos cuadros habían adquirido. Esta fue una labor de muchos años en que el apasionamiento por lo meritorio y por lo nimio se manifestaba con igual decisión y fortaleza hasta que lo mejor sobrepasó lo bueno, lo regular y lo inferior y la victoria dio paso a la paz. Paralelamente un grupo social luchaba por su mejoramiento económico sin que esto conllevara una superación espiritual como consecuencia cuyo modelo podíamos ver en otras civilizaciones. Era un grupo práctico en su visión de las necesidades materiales, que prefería tener hacienda sin hache, que ninguna con ortografía. Y así como pudimos ver que el arte colombiano se desarrolló por el camino de la superación, y teniendo como base la infraestructura de los maestros extranjeros y posteriormente por el estudio profundo de los temas, de las técnicas y las recientes o pasadas tradiciones, cultas y populares la sociedad en crecimiento tomó el rumbo de casa, carro, beca y televisión. Artistas de casa, carro, beca y televisión de colores.

Ardila, Jaime. (s.f.). Problemas de artista (fragmento). Inédito. C. 1980. Texto escogido por Santiago Rueda

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