PCC

So Witty

Por Carlos Salazar Wagner

Le quiero confesar que nunca he sido fanático de ese tipo de arte divertido, que soy un desganado en mi gusto “artístico” porque lo prefiero político y que tenga el vetusto lema de “romper esquemas sociales”. Confieso incluso que lastimosamente soy adepto de León Ferrari, de los hermanos Chapman y de todo ese arte político mainstream –¡qué oso!–. Insisto en revelar que a veces tuerzo los ojos cuando veo las frasecitas de Juan Uribe como “fear and loathing in Pereira” o el “hubiera podido ser lindo” de Valeria Giraldo, o incluso no puedo con los videos musicales de Juan Pablo Echeverri o el “usted es Tamal” de Alexandra Arciniegas.

El 22 de febrero fue la inauguración de la exposición “¿Y esta hijueputa porqué esta nadando?” de Mariana Jurado; exhibición donde Jurado muestra de forma sagaz y cómica su rutina de natación por medio de una instalación con bombas, unos vídeos cortos y un documental. Para mi esta exposición generó -además de cómplices risas- la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que hace que este tipo de arte ocurrente sea tan atractivo? Incluso tuve la osadía de responder con otra pregunta: ¿Será acaso pereza mental?

David Dean en su libro Museum Exhibition: Theory and Practice logró ayudarme a darle respuestas a mis inquietudes: en la actualidad los espacios artísticos –museos, galerías y espacios independientes– compiten olímpicamente por la atención del público, esto se debe a que en nuestro mundo consumista el ir a una galería hace parte del tiempo de ocio del espectador, pues podemos decidir si en lugar de ir a ver arte vamos mejor a comprar ropa, a cine, o a Maloka.

Jurado –y los demás– ya han hecho la relación entre el tiempo de ocio, el espectador y el arte; son conscientes de que el publico busca más entretenerse que una vetusta experiencia estética, y resultan ingeniosos al mostrar temas banales como algo sagaz, hilarante y sarcástico; asuntos tan simples como juegos de palabras, el nado, o el desamor, son presentados con picardía y agudeza que hacen que valga la pena gastar nuestro tiempo con sus obras. Definitivamente para presentar temas tan triviales y hacerlos interesantes se necesita mucha lucidez. That’s so witty.

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