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“Crítica” o la orfandad estilística en la crítica de arte contemporáneo

Por Federico Nieto

Los Suaves Detectives

Vivir en silencio como una opción, como un inmueble habitado por las estructuras de sujeción y dominación. Hay otros que preferimos el ruido. ¿En dónde se resguardan los disidentes?, ¿En dónde se encuentra una crítica que no deambule por los corrillos de pasillo eternamente declamados por las urracas iridiscentes con abolengo de toda la vida? Actualmente el gran corpus saturado que constituye lo que se hace pasar por crítica de arte en Colombia se maneja como una serie de acusaciones económico-administrativas/burocráticas, que son válidas tipológicamente como periodismo cultural, más no formalmente como crítica de arte. Respecto a esto hago reverberación de H. Badawi: “en nuestro mundillo predomina el eufemismo, el lenguaje evasivo, el circunloquio y las acusaciones indirectas, características todas del habla colombiana, tan recatada, tan decente, tan influida por el miedo, por medio siglo de guerra; un mundo del arte acostumbrado al mutuo elogio, al chisme de pasillo” 1.

Abunda un lenguaje seco, árido y poco imaginativo en aquellas mal llamadas reseñas, en donde se hace pasar a un segundo plano la constitución del montaje y las circunstancias materiales de la obra para que prime una objetividad ‘arqueológica’ que aparentemente desnuda las subyacentes estructuras de poder detrás del mercado del arte: por ende se da el ya clásico caso de la teoría como arconte, que somete al artista y su obra a una interpretación univoca y por lo demás, ascética. Y aquí no propongo un nuevo conservadurismo, sino revisar el horizonte de donde provienen los enunciados que corresponden tanto al artista, como al crítico de arte, y solidificarlos, volverlos materia. ¿Por qué no atreverse e ir más allá de la planicie desértica de la descripción teórica de la obra?

La Metáfora y sus Colmillos

“El estilo no es una manera amable de pensar: ¡sin estilo no hay pensamiento! El estilo es la disciplina de quebrar el lenguaje fuera de sí; un arte marcial de la metáfora”2.

¿Por qué no revisamos nuevamente a Sontag, a Lester Bangs y a Hunter S. Thompson? En tiempos en dónde la palabra se encuentra mediada de antemano por una exhausta visión academicista o definida prêt-à-porter por patrocinadores, curadores, galeristas y recientemente, algoritmos corporativos, existe la necesidad vital de subjetivar la palabra, y más aún en lo que respecta a un campo cada vez más cosificado por el comportamiento del capitalismo cognitivo. Nos encontramos frente a la necesidad de jóvenes escritores que no teman el ‘ser-carne-de-cañón’ frente a los poderes que son, que no teman ofender con sus plumas al artista mediocremente laureado, y que decidan a romper desde su subjetividad con la antigua antinomia entre forma y contenido de la ya añeja crítica de arte modernista. Llegó la hora de preparar apuntes y afilar los adjetivos: ¡el silencio no es opción!


1: Badawi, H. (2018, 24 de Enero). Recuperado desde: https://www.facebook.com/halim.badawi/posts/10155120042801643?pnref=story

2: Chatelet, G. Two Interviews. Recuperado desde: https://www.urbanomic.com/document/gilles-chatelet-mental-ecology/

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