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Verano en Alicante

Por Andrés Moreno Hoffmann

En respuesta a la invitación del Periódico de Crítica Colombiana para referirme a una memoria, ésta sucedió en el verano del 2017, durante el montaje de la muestra Intervalo, la cual se exhibió en Las Cigarreras en Alicante, España. Soportando un calor aberrante, me sorprendí al comprender la ruptura de un paradigma del arte colombiano que marcó mi generación: Si anhelabas una carrera artística era necesario abandonar el país.

Formé parte de una generación de colombianos que emigró, me establecí en Barcelona a finales de los noventa. Fue una época en la que Colombia estuvo sometida a las bombas mientras el narcotráfico se empoderaba y se apropiaba del país. En esos años continuábamos inmersos en una guerra fratricida, la cual aún no finaliza. Vivíamos en un estado fracasado del que tocaba salir. Dos décadas después y tras una profunda crisis internacional se produjo el regreso masivo de colombianos. La formación artística que se impartía y que aún se regía bajo un estereotipo romántico, promovió la caída de la hegemonía de la pintura y la escultura para posicionar el concepto frente a las técnicas tradicionales. Fue una generación que aspiraba tener un computador y una carrera artística en el norte, como dictaba la tradición que nos formó.

La reflexión y las propuestas estéticas que se desarrollaron en Colombia frente a la violencia durante aquella época, fueron fundamentales en el posicionamiento del país como referente internacional en arte. La producción que se realizó en Colombia durante la transición de siglos, demostró que tenía la suficiente calidad y profundidad para alcanzar visibilidad en el arte contemporáneo. Lo que inicialmente se consideró como una moda exótica y pasajera, alcanzó a tener las suficientes raíces para mantenerse ante el vaivén caprichoso que marcan las tendencias del mercado artístico internacional.

Artistas de diversas partes de la península ibérica, durante el montaje y la inauguración de la muestra en Alicante, me transmitían sus deseos de visitar esa nueva meca latinoamericana del arte de la que provengo, para mostrar sus proyectos. Aquel país desgarrado que se había bajado de un bombazo la paloma de Botero se había transformado en un relevante centro de producción de arte a nivel global.

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