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Arte y Caribe(s)

Por Elías Doria

El Caribe colombiano suele proyectarse en el imaginario de nación como un paradisiaco lugar donde pulula la creatividad, ó como un espacio donde se puede exhibir el epítome de la belleza de este país. La intelectualidad caribeña ha pecado durante mucho tiempo al ignorar las periferias, la desconexión interna, las brechas sociales, lo que existe más allá del mítico litoral: las ciénagas, las sociedades rivereñas, el sincretismo esotérico de nuestros pueblos y la resilencia de las comunidades indígenas que viven en sus territorios desde mucho antes de que se hablara del “Caribe” como concepto cultural y político.

En los últimos años en la región Caribe, emergen discursos y estéticas que deconstruyen el paradigma moderno que aún se impone y “oxida” varias instituciones culturales y de las artes en esta área del país. No obstante, algunos sucesos, particularmente en el 2017, nos demuestran que en la región las prácticas artísticas, en esencia, no son un discurso unilineal, sino que son bastante más heterogéneas y dinámicas que los espacios tradicionales y mayormente auspiciados, como son el Museo de Arte Moderno de Cartagena o el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo en Santa Marta. En el primero, por ejemplo, le conceden un espacio a la periodista María Isabel Rueda para que exhiba sus oleos inspirados en el mar de la ciudad “heroica” y en el “dolor profundo” que siente por los inmigrantes en Europa; puede suceder que la señora Rueda tenga algún reconocimiento como periodista, pero su instantáneo invento de artista no lleva a que sus pinturas sean potencialmente exhibibles en un museo. En el segundo, en Santa Marta, ya se encuentran organizando la “Sexta Trienal Internacional de la Acuarela”, y sí, organizada en el 2018, en un museo de arte “contemporáneo” y en la que por supuesto incluyen un “master class” a cargo de Darío Ortiz “el pintor de otra época” y de Cesar Bertel, famoso por haber obtenido el record mundial a la acuarela más grande del planeta (como si el tamaño de una acuarela tuviera alguna relevancia).

Mientras en Santa Marta pintan acuarelas y el museo de Cartagena se hunde en el olvido, en El Carmen de Bolívar pasan cosas muy interesantes. En Octubre del 2017 se llevó a cabo la sexta versión del “Festival Audiovisual de los Montes de María”, donde jóvenes de colectivos de comunicación de corregimientos de más de 13 municipios de esta subregión afectada por el conflicto armado, expusieron sus cortometrajes, documentales e incluso instalaciones sonoras, con el apoyo y tutoría de colectivos de comunicación del Chocó y La Guajira, y directores de cine como Víctor Gaviria y Jorge Forero.

Por otra parte, en el 2017 cumplió veinte años la icónica y premiada obra “Visitas y Apariciones” del artista momposino Alfonso Suárez. Celebro que hubo interés y la voluntad de rescatar de nuevo el trabajo de Suárez, un artista que es naturalmente una etnografía andante de la iconografía popular y religiosa de la región. Sus exposiciones en el Espacio El Dorado y en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, acompañadas de “apariciones” en homenaje al santo venezolano José Gregorio Hernández, fueron determinantes para darle de nuevo un tratamiento trascendental a una obra imprescindible para comprender la trayectoria del arte caribeño.

En Santa Marta, en el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo, hubo una interrupción silenciosa de lo que tradicionalmente se exhibe allí, gracias a la exposición “Cosas Prohibidas” del artista del cuerpo Oscar Leone. Nacido en Ariguaní, Magdalena, esta vez Leone vuelve a preguntarse por las relaciones naturaleza/cultura, a través una serie de acciones en donde la idea de performance se confunde útilmente con el Land Art, en una composición de cuerpo y paisaje. Sumado a su presencia en importantes colecciones nacionales, esta exposición lo convierte en uno de los nombres esenciales del arte regional en la actualidad.

A orillas del río Sinú en Montería, desde hace más de 15 años el artista e investigador Cristo Hoyos, ha estado trabajando por la idea de un museo de arte para el departamento de Córdoba. Ese proyecto se materializa en el Museo Zenú de Arte Contemporáneo (Muzac). Un museo inédito, pues no tiene una sede propia y sus exposiciones se organizan de manera itinerante, con el apoyo y la movilización de los monterianos; cada exposición es un acontecimiento en la ciudad. En esta institución en el 2017 se exhibió “Arte Indígena/La Belleza de los Otros", un experimento intercultural en tierra Zenú con artistas indígenas ó con intereses en saberes ancestrales. Esta apuesta curatorial fue elaborada en conjunto por el artista caucano Edinson Quiñones y el equipo del Muzac. Una auténtica experiencia entre el arte de las periferias de la nación.

Finalmente destaco que el grupo curatorial La Usurpadora, establecido en la localidad costera Puerto Colombia y dirigido por la artista María Isabel Rueda y por Mario Llanos, es el encargado de la versión número XVI del SRA del Caribe, titulado: “La Dimensión Desconocida: Otros Relatos del Caribe”. El SRA, tan desgastado en los últimos años, en los que parecía más un falso ejercicio de gerencia administrativa o un problema matemático confuso, que una disciplinada labor de seleccionar y crear con las invenciones de los artistas regionales, tiene ahora un reto interesante con este grupo pues puede devolverle al Caribe algo que algunos curadores del país olvidan: ser un canal al servicio de las fantasías del arte y los artistas. ¿Qué mejor lugar que el Caribe para ofrecer ese mensaje?

Adenda: Un hecho importante es la selección del artista samario Rafael GómezBarros con su instalación “Casa Tomada” en la Bienal de Gangwon 2018 en Corea del Sur.

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