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PERIODISMO CULTURAL

Por Juan David Laserna

No  recuerdo  que en el pasado  los artistas nominados, o eventuales  ganadores,  hubieran contestado preguntas del tipo ¿Qué significa para usted ganar el Luis Caballero? No recuerdo en el pasado un acento de baile de debutantes para el contexto de este certamen. En cambio recuerdo la escala de las exposiciones como un elemento relevante, un factor de altas expectativas en relación a proyectos de relativa complejidad. No sé si nunca observe con  atención la percepción pública de este premio.  Supongo que como en todo, una cosa es ser espectador y otra muy distinta ser autor.

Después de unas semanas contestando preguntas superficiales con respuestas inadecuadamente correctas todas ellas formuladas en medios no especializados me quedé pensando en lo que de verdad significa cualquier  exposición por fuera de la comunidad artística, y en qué medida el cubrimiento de la “cultura y el entretenimiento” participa  en la legitimación que frente al gran público se propone el arte cuando finalmente se abren las puertas y efectivamente sucede frente al otro.

En general los artistas accedemos a entrevistas en prensa porque imaginamos que estas multiplican la participación del público, o  incrementan la visibilidad de esfuerzos usualmente desapercibidos,  lo hacemos sin considerar  el criterio  editorial  de contenidos emitidos. Es extraña la dimensión de la concesión que opera frente a los medios de comunicación por parte de agentes que no se caracterizan por  su tranquilidad al momento de ser  citados, copiados o referenciados en un día común y corriente. Las defensas de rigor caen con facilidad frente a la oportunidad  de quedar registrados en las parrillas de canales o periódicos. Pareciera como si convertir el ámbito del arte en infomercial fuera un  requisito aceptado del  tratado de libre representación que ambas partes han firmado tácitamente.

Digo esto  porque cada vez siento una mayor distancia entre los contenidos editados y publicados en prensa, radio y televisión, respecto a lo que realmente sucede en una exposición, en mi caso particular el cubrimiento del proyecto ganador en el Premio Luis Caballero, sólo sirvió para entender de la forma difícil el nivel de desconfianza que debe existir al momento de aceptar una entrevista. Es una lástima que esta sea una de mis  conclusiones, y que en cambio no pueda tomarme el tiempo de hablar de otra cosa, tristemente mi análisis  en este momento implica declaraciones como: “Envíeme las preguntas por escrito”,  o “mejor solo que mal acompañado”

Ojalá fuera posible hacer un llamado a la producción de un verdadero periodismo en los medios masivos no especializados en cultura; ojalá pudiéramos escapar de un circulo deficiente de indicadores de cubrimiento, y tuviéramos la potestad de exigir el mismo estándar de calidad que ponemos en nuestro trabajo a todo aquel que quiere y tiene algún interés de referirse al mismo,  recuerden que no nos están haciendo ningún favor al frivolizar nuestras palabras, libros, películas o exposiciones, ojalá la palabra “premio” no fuera prerrequisito, como en un reinado de belleza, para tomarse el tiempo de visitar una exposición.

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