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Reflexiones sobre la desaparición Bas Jan Ader

Por Sergio Quiroga

TEXTO 1

Los movimientos impulsivos del miedo, de asombro, la risa, la caída de las lágrimas, los gestos demostrativos de las manos, las miradas duras, los brazos que cuelgan a lo largo del cuerpo. Siendo como un océano.

TEXTO 2

NA

Tomé el yo en este caso como una consciencia de existir. Percibir la vida desde una ventana miope, es imposible para los demás afirmar que soy nadie, soy nada, pues pueden percibirme, pueden notar mi arrugada frente, creen que estaré y cambiaré de forma un millar de veces, pero siempre seré una forma, algo que camina al cambio mientras cambia caminando. Al empezar negándose se puede desvariar en conceptos que remplazan la nada, ideas que estimulan ese pensamiento y lo convierten en mera sensación delirante, extraña para los demás, pero, explicable. Nadie, nada puede ser. ¿Pero si en este proceso se supera la sensación y se convierte en una realidad? Y si alguien/algo nunca tuvo un inicio nunca tendrá un final, no podría retomar su forma inicial, su punto de partida, pues nunca empezó; y su ilusión viviente sería solo un lapso, un salto, un pequeño error donde a un grupo de personas, a un espacio geográfico y a un tiempo en especial, se le fue dada la información para crear y afirmar la existencia de alguien/algo; para luego olvidarle por completo, ya que sólo es un fragmento y el fragmento deriva de un todo que a su vez contiene vacíos, errores y, como no, Nada. Contiene nada ¿quién recuerda acaso una arruga en especial cuando no es de su frente?

TEXTO 3

Equilibrado, destierro de la identidad propia, destrucción del tiempo, prefacio.

El mundo no está aquí, el mundo está allá, desprendiéndose de lo real, desplazándose lentamente fuera de lo premeditado, destruyéndose y a su vez retornando al olvido, y aunque hace unos días recordaba mi rostro hoy ya me es desconocido nuevamente, hay tanto en él que desconozco, pues soy un bote lluvioso, ando contra la marea despreciando cuanta vida se pase por mí y luego llueve, ando por mediterráneo, a cantaros se cae todo, hay niebla y nuevamente veo mi rostro, pero con la sensación de extrañeza en el gesto borroso.

El desprecio por el tiempo recae en no detenerse a pensar qué se pensó y mucho menos en qué se pensará, pues no hay nada allá, no hubo nada acá. El sentimiento no trasciende, el sentimiento nunca fue; hay entonces un equilibrio, hay una represión, una opresión del estado de la mente en el tiempo. Hay que aprender a vivir con ello, la distancia no es más que una medida por otros, pues por más lejos que se intente ver no hay nada a lo lejos, y mucho menos hay algo que mirar atrás, las metáforas acá no sirven. pero si se entrecierra los ojos es fácil reconocer un bote, un rayón y de nuevo una nueva cara cada mañana frente al espejo.

TEXTO 4

  • Estar en blanco
  • Discurrir sobre la inexistencia
  • Estar absorto por pensar en la inexistencia de algo
  • Reiterar que no existe tal objeto
  • Recaer en una serie de movimientos rumiantes cuya finalidad no sea más que la extraña manera de imaginar lo inexistente
  • Deslumbrarse poco a poco sobre como algo inexistente puede ser pensado
  • Repetir
  • Repetirse internamente
  • Aclararse a sí mismo que asegurar la inexistencia de algo es mentir
  • Perder todo sentido en ese proceso de conceptualizar lo que aún no es
  • Darle cuerda a la idea de que no hay mundo, de que la realidad presente no es más que un pensamiento ausente, pensar en la misma es dudar de su existencia y a la vez comprobarla por pura vivencia. Estar abismado por entender la inexistencia de algo que no es.

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